Edad de Bronce

La expansión de la agricultura obliga al hombre a desarrollar herramientas especiales, la azada de madera para labrar la tierra, la hoz de madera o de hueso, reforzada con pedernal para segar cereales, el mayal para desgranarlos y el molino para triturarlos. El hombre descubrió el cobre y aprendió a elaborar y utilizar dicho material, como una especie de "piedra" menos frágil que las empleadas normalmente hasta ese momento, para construir herramientas.

Para producir el cobre era necesario, calentar con carbón vegetal y fundir la mena a grandes temperaturas, insuflando una corriente contínua de aire, soplando mediante pipas. El forjador convertía la masa de cobre en tochos, planchas, etc., a las medidas primarias deseadas.

Sucesivamente, las herramientas se aproximaban a su forma definitiva, golpeando con martillos y acabándolas con limas o afilándolas sobre una piedra, hasta conseguir el filo deseado.

Descubren la producción controlada del bronce y fabrican herramientas más fuertes y duraderas. Hacia el año 3000 a. C. fabricaban hachas, azuelas, formones, gubias, barrenas, cuchillos, sierras, clavos y otros muchos objetos de bronce.