Corte y deformación

La tajadera, el tranchete del yunque y el cortafríos, usados por los herreros durante siglos, han sido las herremientas universales para cortar en frío y caliente, chapa, palastro y perfiles diversos.

El perforado manual de metales realizado con punzones, experimenta un avance a partir del siglo XVI, al utilizar las prensas de balancín para punzonar y troquelar chapa y palastro.

Para la operación de corte de fleje, chapa y palastro delgado, producidos por laminación, se desarrollan tijeras de palanca accionadas manualmente.

Durante el siglo XIX, debido al desarrollo de la siderurgia se incrementa fuertemente la capacidad de producción de plastro y perfiles diversos.

Se desarrolla la construcción de barcos con casco metálico propulsados por vapor, calderas para locomotoras, puentes, edificios industriales, y estaciones de ferrocarril.

Se desarrolla la técnica del roblonado para la unión o empalme de pieza y por lo tanto, la necesidad de abrir agujeros para el paso de los remaches.

Se desarrollan punzonadoras de accionamiento manual a palanca, con capacidad de perforar agujeros hasta 26mm. de diámetro y un grueso de 20mm.

Para curvar llantas de chapa y palastro se desarrollan máquinas cintradoras, accionadas manualmente.

Inspirado en una patente de 1838 del constructor inglés Fairbairn; el francés Lamaître jefe de taller de François Cave, construye en 1843, una punzonadora accionada mediante pistón de máquina de vapor.

En 1845, el francés Calla construye una cizalla accionada a vapor, para cortar palastro grueso.

Se desarrollan punzonadoras combinadas con cizalla, accionadas a mano, para punzonar, cortar palastro y perfiles diversos.

Se desarrolllan cizallas accionadas a mano y a pedal, para cortar planchas de chapa y máquinas complementarias para plegado y rebordeado.

Se desarrollan las curvadoras (cintradoras) para dar a las planchas forma cilíndrica mediante la utilización de tres cilindros laminadores. Los bordes se vuelcan a continuación y se remachan, mediante el procedimiento de roblonado. Para retirar la pieza curvada uno de los cilindros es desmontable o abatible.

Hacia finales del siglo XIX, se desarrollan varias máquinas más potentes para ser accionads por transmisión. Máquinas para enderezar palastro, cintradoras para curvar llantas, ángulos, tés, etc. Cizallas para cortar palastro y plegadoras para chapa y palastro delgado.

Por su flexibilidad y facilidad de traslado a pie de obra, las cizallas y punzonadoras accionadas a mano siguen siendo imprescindibles.

A principios del siglo XX, también para ser accionadas por transmisión se construyen punzonadoras combinads con cizalla para cortar palastro, perfiles en ángulo, tés, barras redondas, cuadradillos, etc.

Se desarrollan potentes prensas hidráulicas para conformar grandes piezas construidas con palastro.

En la actualidad, la aplicación de las nuevas tecnologías de láser y control numérico, han revolucionado el corte punzonado y plegado de la chapa.