Tradición Siderometalúrgica

El hierro para uso industrial fue descubierto hacia el año 1500 a. C, en Medzamor, cerca de Erevan, capital de Armenia y del monte Ararat. La tecnología del hierro se mantuvo mucho tiempo en secreto. Su difusión comenzó a extenderse hacia el año 1200 a. C., llegando a Euskal Herria hacia el siglo V a. C., procedente de los pueblos indo europeos, relacionados con la cultura celta; aunque recientes estudios arqueológicos hacen pensar que fue introducido por los fenicios en la peninsula ibérica a través de las costas de Levante.

De todas formas, para entonces los celtas habían difundido la técnica de elaboración del hierro en Europa. Así lo confirman el yacimiento de Hallstatt, (1000 - 900 años a. C.) y el de "La Tene" (500 años a. C.) donde los utensilios hallados presentan una evolución en relación con los de "Hallstatt".

Las primeras ferrerías en Euskal Herria, llamadas "masuqueras" y también "haizeolak" y "agarrolak", fueron construidas en los montes, en lugares estrátegicos, próximas a yacimientos de mineral de hierro y bosques abundantes, para la producción de carbón vegetal.

Agoa

Parecidas a las ferrerías de Medzamor, constaban de un pequeño horno para calcinar la vena o mineral y otro para su reducción. Mezclada la vena con carbón vegetal, y mediante soplado de aire con rústicos fuelles, accionados con los pies, no se alcanzaba suficiente temperatura para la fusión del hierro.

Se obtenía una masa semi metálica "agoa", de la que mediante repetidos calentamientos y enérgico martilleo manual, se separaba la escoria, obteniendose tochos de hierro.

Hacia el siglo XIII, con la aplicación de la rueda hidráulica, se mecaniza el accionamiento de fuelles y martilleo. Las ferrerías de monte, "haizeolak", fueron sustituidas por las de agua o hidráulicas, llamadas "zeharrolak". El martilleo y estirado de la masa semi metálica "agoa", se realizaba con potentes martinetes.

Existieron ferrerías "mayores" y "menores", diferenciadas porque en las ferrerías mayores reducían el mineral de hierro en coladas de 12 a 16 arrobas y forjaban el producto obtenido en tochos de perfil cuadrado de 90 mm. y 800 mm. de longitud.

En las ferrerías menores, normalmente realizaban operaciones de forja, partiendo de los tochos que recibían de los mayores. Los adelgazaban y transformaban en barras largas de distintos perfiles, aptas para la fabricación de armas, verjas, aperos de labranza, clavazón, herrajes, etc.

El año 1335, Alfonso XI, otorga el fuero de las ferrerías a los valles de Mendaro, Elgoibar, Lastur y Ego, lo que permitió a los ferrones organizarse en forma de Cabildo, aprobando 83 ordenanzas, que fueron sin duda, el reglamento más perfecto de la época.

En el siglo XV, en el Bajo Deba se registra la existencia de 20 ferrerías.

En el siglo XVI, algunas ferrerías de Gipuzkoa utilizaban mineral de inferior calidad al vizcaino, poniéndose de manifiesto, las diferencias de calidad de los productos terminados. Por esta razón, para evitar confusiones, previo acuerdo en las Juntas Generales, las ferrerías del Bajo Deba, aplicaron su sello de calidad, identificado con la letra "M" de Mendaro, garantizando que estaba elaborado con mineral de Muskiz.

En 1877, cerradas las ferrerías, Romualdo García toma el relevo, instalando la fábrica siderúrgica de San Pedro en Elgoibar, cerca de las antiguas ferrerías de Karkizano, para producir hierro en hornos altos al carbón vegetal, que transforma en flejes y perfiles comerciales.

El abastecimiento de mineral de hierro procedente de Muskiz y la salida de material elaborado, la realiza por el puerto de Deba, en los vapores "Rufina" y "Albertito"; ambos propiedad de la empresa.

En 1899, en San Pedro, se puso en funcionamiento el primer horno Martín-Siemens instalado en el Estado Español. En esta fábrica se formó profesionalmente Eulogio Estarta, uno de los primeros fabricantes de máquinas herramienta.

San Pedro fabrika