Pioneros

Máquinas y Hombres, guía histórica (Patxi Aldabaldatrecu)

Prólogo (Alberto Ortueta)

Cuando Patxi Aldabaldetrecu me ofreció redactar el prólogo de su libro Máquinas y Hombres, acepté encantado. No en vano somos buenos amigos y ambos hemos vivido intensamente desde hace lás de 30 años la evolución de este mundo tan difícil e lteresante como es el de las máquinas-herramienta, com- artiendo múltiples experiencias.

Enfrascados como estamos todos en la vertiginosa carrera de la tecnología, tenemos pocas ocasiones y hasta escaso interés, a veces, en hablar de su pasado y de las distintas etapas que hubo que ir superando para llegar a los niveles actuales. Además, cuando hablamos del pasado industrial o tecnológico, lo hacemos refiriéndonos casi siempre a otros países, como el Reino Unido, Estados Unidos o Alemania, y pocas veces al nuestro. Pero también nosotros tenemos una historia industrial, quizás no tan brillante como la de los países citados, con una incorporación tardía a la revolución industrial, pero muy fértil en deas y realizaciones, jalonadas siempre de extraordinarios y generosos esfuerzos.

Y esa historia ha sido la base de nuestro presente, que a su vez es la base de nuestro futuro. Y aquí no hay ya ningún retraso evidente, sino un futuro prometedor basado en una tecnología propia, en una formación avanzada de nuestros recursos humanos, en la aplicación de modernas técnicas de gestión y en un proceso continuo de internacionalización, con mejora de estructuras y, en definitiva, aumento de competitividad. Hoy estamos en el grupo de los diez primeros países fabricantes y exportadores mundiales y en el mismo nivel prácticamente que Francia y el Reino Unido, países con los que no era posible la más mínima comparación tan solo hace 25 años.

El autor del libro siempre ha sido un apasionado de la historia y ha publicado muchos trabajos, previa recopilación de datos y estudios e investigación de todo tipo de documentación e información disponible. Por otro lado, prácticamente ha dedicado su vida profesional a la industria de máquinas-herramienta, de la que es un privilegiado conocedor. Y de esa afición y conocimiento ha surgido esta extraordinaria obra de Máquinas y Hombres. Nunca había visto una publicación tan exhaustiva y documentada de los orígenes y evolución de los distintos tipos de máquinas que hoy se utilizan en nuestras industrias, pero que tienen su referente histórico en miles de años atrás, cuando el hombre tuvo que ingeniárselas para transformar piedras y metales, convirtiéndolos en objetos útiles de aplicación en su vida diaria.

El lector podrá seguir a través de los distintos capítulos del libro la evolución de los primeros materiales, herramientas, fuentes de energía, sistemas de medida y toda una diversidad de máquinas, cada una con su propio origen e historia distinta de las otras, como el torno, el taladro, la fresadora, la rectificadora, la prensa o la cizalla.

La segunda parte del libro es particularmente entrañable, porque se refiere a la evolución de nuestra industria de máquinas-herramienta y a los hombres que la hicieron posible. También aquí hay un pasado que crea presente y futuro, cuyo origen se remonta a nuestras ferrerías y a una habilidad especial para la transformación del mineral de hierro en aperos de labranza, rejería o armas, siempre bajo el común denominador de la iniciativa y capacidad de trabajo de nuestros antepasados.

Esta tradición industrial nos lleva a la fabricación de las primeras máquinas, hace ya más de 100 años y, a partir de entonces, son más de 600 empresas las que en un momento u otro se han dedicado a la fabricación de máquinas-herramienta en nuestro país. ¡Cuántas caras amigas y conocidas en la colección de fotografías de los pioneros y fundadores de las empresas que el autor nos presenta! ¡Cuántas anécdotas podrían contamos de sus dificultades para encontrar financiación, hallar los equipos adecuados, dar con los materiales idóneos, superar las crisis periódicas y de cómo dieron solución a los problemas que continuamente se les planteaban!

Ellos y su obra son, sin duda, los cimientos de nuestra actual industria de máquinas-herramienta y una gran parte de los mismos encuentran hoy su continuidad en nuevas generaciones con empresas modernas, bien organizadas y productos competitivos. Hoy día, y gracias a ellos, podemos decir que sabemos hacer máquinas, que nos gusta hacer máquinas y que vamos a seguir haciendo muchas y buenas máquinas en el futuro.

Para terminar, quiero expresar en nombre de todos los que amamos este sector de la máquina-herramienta mi más profundo agradecimiento y felicitación a Patxi Aldabaldetrecu por su extraordinario trabajo Máquinas y Hombres. ZORIONAK!